¡Hola a todos!
Bien, parece que el
blog-debate (que no
bitácora-diario) se anima. ¡Estupendo!
En relación con el
mensaje de
Antonia, ¡totalmente de acuerdo!: los profesores, en su mayoría, necesitan
formación tecnológica práctica que les permita lanzarse, perder el miedo a las TIC. No basta con deslubrarlos y decirles "anda, haz tú lo mismo, es muy fácil", sino que se necesitan cursillos en los que los docentes , por una parte, puedan practicar con las tecnologías en pequeñas dosis y a su ritmo y, por otra, puedan ver
ejemplos reales de aplicación de las TIC en el aula.
Y esto me lleva a enlazar con otra cuestión que me preocupa especialmente (ya se ve que cada uno de nosotros tiene una línea, casi una "fijación", y eso me parece enriquecedor): conviene
aprender de la experiencia, de la propia y de la de los demás. Por eso me interesan sobre todo los
casos reales de uso de las tecnologías en el aula (sobre todo en la presencial, que corresponde al tipo de enseñanza que imparto). Me refiero a los famosos "estudios de caso", en los que se expone el resultado de una experiencia real y se comparten los objetivos y los resultados, tanto los positivos como los mejorables. Es
lo que pedía Lola.Parece que en el ámbito hispano no son habituales estos trabajos, que sí lo son en el ámbito anglosajón. Sin embargo, ya empezamos a perder la vergüenza de compartir lo que nos pasa en las clases en foros como congresos, encuentros y revistas. En mi intervención "Experiencias de uso de las TIC en el marco de la enseñanza presencial del E/LE" enumeré algunos artículos que describen en qué circunstancias y con qué objetivos se han utilizados distintas TIC, y en "Características que, a partir de las experiencias, se atribuyen al uso de las TIC en el marco de la enseñanza presencial del E/LE" abrí una lista de
reflexiones y conclusiones obtenidas a partir de la experiencia, una lista que ha ido creciendo con varias aportaciones.
Otra cuestión que menciona
Antonia y que me parece muy oportuna es la idea --que muchos aún tienen-- de que las tecnologías que se pueden usar para la enseñanza de lenguas se limitan a los
ejercicios de corrección automática, de evidente corte estructural. Esa es solo una de las muchas aplicaciones de las tecnologías, no siempre desdeñable, pero solo es una más. Existen muchas otras, como la edición de materiales (webs, imágenes, vídeos...) o como las herramientas para la comunicación entre personas o CMO (comunicación mediante ordenadores). Cada tecnología tiene su valor en un contexto determinado.
En este blog, los miembros de la mesa estamos hablando mucho de qué conocimientos técnicos debemos tener los profesores, de las tecnologías que hay, de las tecnologías que conocen nuestros alumnos... Evidentemente, los que estamos en el blog somos los (pocos) que estamos más interesados por este mundillo de las máquinas. Está claro que nos atrae la tecnología, aparte de apasionarnos la docencia. Pero en nuestro trabajo nunca la tecnología tiene que estar en primer lugar. Al contrario,
lo primero que tenemos que plantearnos es cuáles son los objetivos de la sesión-clase y, a partir de ahí, ver si hay alguna tecnología que nos pueda ayudar a alcanzar esos objetivos.
Nunca la tecnología porque sí. Puede ocurrir que una clase determinada funcione mejor con la pizarra, con el papel o con dinámicas presenciales... y, si es así, ¡no pasa nada!
Por todo ello conviene compartir las experiencias propias y LEER las experiencias de colegas que han recogido por escrito los resultados de su actividad docente, para ver cómo, cúando y por qué ha funcionado una clase con tecnologías... o no. Solo así avanzaremos y evitaremos empezar siempre de cero. Y, sobre todo, nos acercaremos a
la realidad de la enseñanza del ELE, más allá de especulaciones teóricas.
Ala, que menudo rollo me ha salido en el día de la Constitución. ;-)
Espero que el debate siga y que en este blog los asistentes a las jornadas vayan exponiendo sus inquietudes y sus preocupaciones, para que podamos abordar en la mesa los temas que realmente interesan.
Saludos,
Mar.